top of page

Algo llamado...

  • 2 dic 2021
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 9 oct 2024


2:24 a.m

Siento una ola de inquietud, el nudo que habita en mi garganta se hace más grande impidiendo el paso de las palabras. Mi respiración se vuelve más pesada, empiezo a respirar irregularmente, trato de controlarlo. Doy una, dos, tres… nada cambia; así mismo sin darme cuenta empiezo a frotar mis manos una con la otra para tratar de controlar la desesperación. Esta sigue presente, como los miedo que me persiguen, cuando cierro los ojos y lo único que me rodea es la oscuridad buscando una salida para encontrar esa paz de la que las personas hablan. Pero busco y busco y busco… solo veo oscuridad sin un gramo de luz para brindarme paz.

Vuelvo a la realidad, pero sigo sin poder controlar la situación por lo cual mi mente está pasando siendo mi cuerpo el medio de expresión. Vuelvo a tratar de calmarme, lo que hace que empeore ya que la desesperación crece de manera brusca sin un previo aviso haciendo que me sofoque, y que mi cuerpo no pueda más. Voy perdiendo fuerza y el poco equilibrio que me queda, me mareo, sin darme cuenta estoy en el piso sin ser capaz de levantarme, obligo a mi cuerpo a tener fuerzas en medio de este caos en el que me encuentro para acomodarme en un rincón. Rezo para no ser vista por nadie y que las personas no noten en el estado en el que me encuentro (aunque lo que mas necesito es alguien que esté conmigo, alguien que me haga sentir que no estoy sola), me encierro en mi misma buscando un lugar en el cual refugiarme mientras que trato de escaparme de mi ser. Mi mente busca reprimir una guerra interna conmigo misma que se desata en mi interior sin un campo de batalla. Mi cuerpo está trabajando a mil por hora para encontrar una salida de expresión, empiezan a aparecer las primeras heridas y mis ojos reflejan el dolor y cansancio emocional que tengo. Busco nuevamente relajarme pero es vano, todo sigue igual salvo por el hecho de que me quiero rendir, quiero hacerlo pero noç, luchó un poco más. Después de un tiempo mis ganas de rendirme crecen, me doy cuenta que estoy sola, que nadie está, y las personas que están no notan por la guerra que estoy atravesando ya que ellxs están atravesando una propia pero que en cierta parte es igual a la mía. Cedo ante ese cansancio y sentimiento de rendición dejando que mi cuerpo exprese lo que mis labios no pueden y dejo que mis ojos larguen todas esas lágrimas acumuladas por el tiempo.


L.reynoso

Entradas recientes

Ver todo
Usurpador de mi ser

Me miré al espejo, borré mi rostro, cenizas al viento. Quemé mi ropa, y no dejé rastro de ella luego de que la tocaras. Intenté...

 
 
 
Cielos despejados

que es un cielo sin nubes que es un humano sin sentimientos tal vez los sentimientos sean nuestras propias nubes siempre están, pero...

 
 
 

Comentarios


© 2023 by Train of Thoughts. Proudly created with Wix.com

bottom of page