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24 de marzo de 1976

  • 24 mar 2022
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 9 oct 2024


Una fecha para conmemorar, reflexionar y mantener por siempre en nuestra memoria. Un día que cada año nos transporta al pasado recordando a aquellas personas que sufrieron a costa de otras, para que no volvamos a cometer los mismos errores. Sin embargo, no todos conocemos el trasfondo de la historia, su importancia y el porqué de su recuerdo. Todo comenzó hace 46 años, debido a un golpe de Estado que dio inicio a la ensombrecida dictadura militar argentina, la cual atormentaría al país por los próximos 7 años y que ahora recordamos como una de las épocas mas oscuras de nuestro país. La madrugada del 24 de marzo de 1976, el teniente general Jorge Rafael Videla irrumpió por cadena nacional y dio un anuncio que condenaría a millones de habitantes: a partir de ese momento, comenzaba la implementación del llamado proceso de "reorganización nacional", al mando de la Junta Militar. Como primera instancia, se hizo pública la caducidad de los mandatos de presidente de la Nación, de gobernadores, diputados, intendentes y cualquier cargo político que no fuera exclusivamente militar. En consecuencia, las Fuerzas Armadas tomaron el control de absolutamente toda la Nación. Los años siguientes, sólo fueron de mal en peor. Su régimen se caracterizó por la violencia, la crueldad, el genocidio y la desvalorización de los derechos humanos. Los crímenes de lesa humanidad y el terrorismo de Estado fueron constantes en esta era donde el gobierno miltar de facto formaba parte de algo mucho más grande: El plan Cóndor: Argentina, junto con otros gobiernos militares de ese entonces como Brasil, Paraguay, Chile y Uruguay, formaron parte de esta operación. El plan Cóndor fue una campaña de represión política que actuaba en todos aquellos países de latinoamerica donde las Fuerzas Armadas tenían el poder. Este plan tenía como objetivo principal perseguir y eliminar a militantes políticos, sociales, sindicales y estudiantiles. Debido a esto, se les hizo sencillo llevar a cabo secuestros, torturas y asesinatos hacia ciudadano/as de dichos países con el apoyo militar internacional de estos. Hasta 1983 (año en el cual la dictadura llegó a su fin) más de 30 mil personas fueron desaparecidas, se perpetraron cientos de secuestros, privaciones ilegítimas de libertad, torturas en centros clandestinos de detención, apropiación de recién nacidos y exilios forzados de miles de argentinos/as. Las personas desaparecían en las calles a plena luz del día y lo único que se podía hace era vivir con el interrogante "¿seré yo el siguiente?". Una época donde escuchar cierta música o leer ciertos libros eran motivos suficientes para considerarse un rebelde, donde pensar distinto era un delito y alzar la voz, una condena. Donde las personas eran obligadas a elegir entre abandonar su patria o ser un número más en la cifra de desaparecidos. Después de todo, según el pensamiento militar, todo aquel que no acatara su orden, era una amenaza, y toda amenaza debía ser eliminada. Aún habiendo pruebas y testimonios de cada aberrante hecho ocurrido, las fuerzas militares continuaban buscando salir impunes de sus crímenes. En los años posteriores, la justicia fue tan ineficaz que en la mayoría de los casos, se tardó años en llevar a cabo un juicio. Hasta el día de hoy se continúan dictando sentencias de crímenes ocurridos en aquella época, incluso hacia personas que ni siquiera siguen con vida. En definitiva, la dictadura militar argentina marcó un antes y un después en la historia argentina. Hoy recordamos, reflexionamos y compartimos el dolor de los y las argentinos/as que vivieron el verdadero terror. Hoy, con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, salimos a las calles a gritar "nunca más" en nombre de aquellas abuelas que aún buscan a sus nietos, aquellas madres que lloran por sus hijos desaparecidos y piden a gritos que no se olviden de ellos, aquellas familias que perdieron a un ser querido y exigen justicia con la esperanza de que descansen en paz y por aquellas voces que inevitablemente se perdieron en el olvido. Hoy tomamos conciencia y luchamos para que esto no vuelva a suceder, para que no vuelvan a callarnos, reprimirnos y asesinarnos. Hoy nos unimos como país, alzamos nuestra bandera y caminamos hacia el mismo rumbo con la voz tronando en las calles y el recuerdo palpitante en nuestros corazones.

Milena Caseres

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