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Lollapalooza Argentina (2022)

  • 23 mar 2022
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 9 oct 2024


Tres días, 300.000 personas, 4 escenarios, Titanic, y la bandera equivocada.


Desde el viernes 18 de marzo hasta el 20, se llevó a cabo el mayor festival de

música. Autores, bandas, DJs y cantantes asistieron a la gran fiesta que suele ocurrir cada año en siete países distintos. El festival de tres días obtuvo una gran participación, presentándose más de 300.000 personas. Yo me encontraba entre esos 300.000.


En 2019, había comprado entradas para ir el domingo a ver a los Guns’n Roses, pero como

se canceló, pude ir este año, así que el día de hoy les traigo un resumen del evento, y mi

opinión personal: ¿Qué comida hubo? ¿Quiénes estuvieron? ¿Valió la pena asistir?


Para empezar, me sorprendió la forma en que aprovecharon el amplio espacio del

Hipódromo de San Isidro: Había 4 escenarios en total, uno auspiciado por Flow, otro de

Samsung, un alternativo y uno llamado Perry’s en honor a Perry Farrell, fundador del

Lollapalooza. Y lo más sorprendente era que jamás, en ningún momento, el sonido de uno

opacó o se mezcló con el de otro. Era casi como si cada escenario estuviese rodeado por

una enorme bola de cristal que impedía que el sonido vaya más allá de cierto punto.

En el escenario de Flow, siendo el más grande, tocaron Miley Cyrus, The Strokes, y por

supuesto, los alocados y con un público aún más alocado, Foo Fighters.

Este escenario tenía un audio tan potente que desde una gran distancia, pude escuchar

conciertos completos, y se podía entender perfectamente.

Seguimos con el escenario Samsung, que no se quedó atrás. Estuvieron Babasónicos, Duki

Alan Walker, Doja Cat y el gran final del festival, a cargo de Martín Garrix. Los efectos de luz y sonido de este escenario deslumbraron, siendo el lugar donde se

realizaron todos los cierres.


En el escenario Perry’s pude escuchar la música más fuerte, habiendo

muchos DJs. Entre los artistas que tocaron en él tuvimos a Alok y Dillom

el viernes, y el domingo Goldfish y Alan Gómez.

Siento que este escenario fue el que más impresionó en cuanto a efectos visuales. La calidad de las pantallas me pareció mejor, y tenía una cantidad increíble de luces de colores que acompañaban muy bien el espectáculo general.

Dejando a los que cantaban en cada escenario de lado, visualmente este fue mi favorito.


Y por último, el Alternativo. En este escenario pudimos ver gran cantidad de cantantes y

bandas, principalmente de Argentina y latinoamérica, como Marina, Airbag, y por supuesto, L-Gante. Yo no pasé tanto tiempo en este escenario, pero me parece, por lo que vi, que era el más pequeño.


También había un escenario para los niños que se llamaba Kidzapalooza, pero

sinceramente no estuve mucho por esa zona. Nomás pasé de cerca y todo lo que pude ver

fue un show de marionetas que gritaban “¡Selva, selva, selva!”, así que no profundizaré al

respecto, nunca fui fan de las marionetas.


Otra cosa que me llamó bastante la atención fueron unas casitas de colores ubicadas en

medio de todo. Pasé cerca de ellas varias veces, sin siquiera saber qué eran y para qué

servían. Se veían luces salir de adentro, y se veía mucha gente amontonada.

Después investigando un poco descubrí que lo que yo llamaba “casitas” en verdad se

llamaban así. Estas casitas eran como pequeños lugares donde contrataban DJs, y entraba

un máximo de 20 personas, como una especie de sub-fiesta dentro del gran festival.

Había 3 en total, según recuerdo una era rosa, la otra verde y la otra azul. Me pareció

curioso, porque según el artículo que leí, estas casitas eran una novedosa innovación que

se implementó por primera vez este año, y no se sabe si volverán el año que viene.


En cuanto a la comida, hubo más de 80 foodtrucks. Marcas como Burger 54, Guapaletas, y Kentucky son solo una pequeña demostración de la amplia variedad que proponían.

El problema acá era el sistema de pago. Sinceramente, creo que jamás comprenderé el sistema de pago que escogieron para este festival: vos tenías tu pulserita y le cargabas

plata. Después, con esa pulserita, comprabas lo que se te plazca. Pero ¿cuál es el problema? La cola de recarga era más larga que la cola para comprar, convirtiéndolo en un cuello de botella. Siento que de haber sido más simple el sistema de recarga (con una app, o si hubiesen aceptado tarjeta o Mercado Pago), hubiera gastado más, pero de esta forma, solo mataban el impulso consumista, porque uno tenía una hora para pensar si realmente lo quería comprar. Y para colmo, se quedaron sin café. Y esto en plena noche, congelándonos de frío y con sueño.


Pero todas estas quejas mientras estuve allá no me afectaron en nada, porque la experiencia en general era tan divertida que no pude decir nada negativo, al menos no mientras escuché a los Wombats tocar sus mayores éxitos, el clásico saxofón de Goldfish, y el gran concierto de los Foo Fighters, considerado por muchos como el “cierre perfecto” de este año. Este último lo vi desde más lejos, porque había una cantidad de gente impresionante

alrededor del escenario, y de todos modos, la experiencia fue igualmente asombrosa, un show donde no faltaron los clásicos que todos queríamos escuchar y lleno de buena onda, se notaba que ellos disfrutaron tanto como nosotros. Me divirtió muchísimo ver cómo el baterista Taylor Hawkings y Dave Grohl intercambiaron lugares para interpretar “Somebody to Love”


Entre los momentos más bizarros del Lolla tengo en primer lugar el

cierre del sábado, conducido por Alan Walker. Yo soy muy fanática de

todas sus canciones, y fue por eso que me decepcionó bastante escuchar que en vez de su clásica música electrónica, en un momento puso la canción de “Dame más gasolina”. Y ese no es el único ejemplo. Por lo que puso en ese cierre, parecía que había armado una playlist para argentinos, y hasta me pareció ofensivo que piense que solo escuchamos ese tipo de música.


Siguiendo con los momentos bizarros tenemos a la reconocida banda de música rock,

Idles... cantando la canción de Titanic. Esto de hecho no lo presencié desde cerca. Yo estaba

haciendo cola para comprar algo, pero el sonido era tan fuerte que pude escuchar el concierto entero, y en un momento, uno de los de la banda sé tiró a la audiencia y

entonó una extraña versión de "My heart will go on". Este momento pueden encontrarlo en youtube, les dejo el link al final del artículo.


Otro momento gracioso que presencié fue durante el concierto de los Wombats, cuando les lanzaron la bandera uruguaya, y el cantante se la ató pensando que era la de

Argentina, y después tuvieron que ir corriendo a buscarle la de verdad para que la agarre en su lugar. De hecho, tocó toda una canción con la bandera incorrecta, yo estaba mas

o menos adelante y todos le gritaban que no, que esa no era la bandera. Fue una experiencia muy graciosa.


En resumen: ¿Valió la pena? Sí, ¿Volvería a ir? Definitivamente, ¿Hay cosas que espero

que mejoren? También, pero tampoco es tan terrible.

En cuanto al Lollapalooza 2023, lamento decir que aún no hay nada confirmado. Como

siempre, hay rumores sobre qué artistas podrían contratar. Pero ninguna fuente muy

confiable ha dicho nada al respecto, así que, solo queda esperar.


Links de los momentos inolvidables:

Minuto 29:00

Alan Walker con la canción de Gasolina: https://www.youtube.com/watch?v=-JRHuqaOk0k&t=2659s

Minuto 30:00

Los Wombats agarran la bandera Uruguaya pensando que es la de Argentina: https://www.youtube.com/watch?v=QuLVy286y6E

Minuto 16:00


Con esto me despido, hasta la próxima,


Bayta

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