"Magia a la luz de la luna" y alguien más
- 2 jun 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 9 oct 2024

Se analiza "Magia a la luz de la Luna" De Woody Allen
Desde un principio se nos presenta una película con una ironia peculiar. Colin firth interpreta a Stanley Crawford, un mago ateo racional y, aunque el alegue lo contrario, escéptico. La trama empieza cuando viaja hasta el sur de Francia, que es bastante pintoresco, para desenmascarar a una supuesta espiritista interpretada por Emma Stone.
La película se puede dividir en dos partes: en la primera, la metafísica, Stanley deberá dejar de lado la razón para poder entender los pequeños placeres de la vida y descubrir la felicidad después de mucho tiempo.
La segunda, que en Realidad esta presente durante todo el relato, se inmerge en la relación entre el gran mago y la bella espiritista. Como bien Woody Allen nos tiene acostumbrados, un hombre cuarentón comprometido se enamora de una mujer más joven, a la cual debe "rescatar" poniendo en duda su fe, y su amor, por primera vez en mucho tiempo.
Particularmente, el auto descubrimiento de Stanley se logra a través de los colores. A Francia llega vestido de gris, cuando empieza a creer en Dios, sus trajes se vuelven blancos y brillan frente al sol; pero, cuando descubre que fue engañado, Stanley vuelve a vestirse de gris.
Destaco dos escenas por sobre las demás: Una, en la cual están los dos vestidos de blanco recién después de dejar de lado la razón. Y la otra, en la cual nos ponemos en el lugar de la Cámara, y la espiritista Sophie nos pregunta porque la estamos mirando fijamente. En ese momento, retrocedemos, siendo uno con la película.
Siendo un ateo judío que busca ser creyente, Woody nos prepara una secuencia personal. Cuando nuestro protagonista descubre que Dios existe, o al menos empieza a creerlo después de toda su vida ser ateo; los truenos aparecen como si Dios no hubiera querido ser descubierto. De este epicentro religioso, se nos translada a un observatorio, contrastando ciencia y fe. Sin embargo, el pico, y sorpresivamente punto de retorno, fue cuando nuestro ateo intenta rezar y falla en el intento. Aunque haya fallado, nuestro personaje renace en cierta forma, y empieza a ver a Sophie de otra manera.
Woody Allen es quien es, y nos escupe en la cara a Freud, a Nieztche, y nos da una película que gira entorno a una espiritista y un mago escéptico.
Juan Francisco Pisano



Comentarios