¿Qué está pasando?
- 28 abr 2020
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Por Oliverio Maranessi

La pandemia que estamos viviendo y la situación de parálisis total a nivel mundial es un momento único e histórico, que para nada significa que sea bueno ni que seamos privilegiados de vivirlo. Pero sí somos privilegiados de estar sobreviviendo. Luego de más de un mes con casos en el país y con pronta aplicación de la cuarentena obligatoria y demás disposiciones importantísimas, es alentador que el nivel de casos de COVID-19 sea tan bajo y su incremento tan estable. Las decisiones políticas por parte del Gobierno Nacional y la prevención frente al inevitable aumento de contagios lleva a que hoy nuestro país esté sobrellevando la pandemia de la mejor manera posible.
Lejos pero…
Para los países con regímenes de derecha que responden a los intereses del imperialismo yanki la realidad no es la misma. Caso cercano a nuestro país es el de Brasil. Jair Bolsonaro, su presidente, hasta hoy en día sigue subestimando el virus y la pandemia. Los casos confirmados de COVID-19 aumentan exponencialmente cada día en nuestro país hermano, los gobernadores opositores intentan aplicar el distanciamiento social sin éxito debido a la negativa del gobierno federal. Mientras tanto, en ciudades principales de brasil como San Pablo y Manaos, se siguen días tras día cavando tumbas. Casos como el de Brasil son la máxima representación de lo que es el neoliberalismo.
En la cuna del capitalismo que predica el “libre mercado” y la ausencia del estado, Estados Unidos, la pandemia está afectando en niveles altísimos. Ya son más de un millón de personas las contagiadas por el COVID-19 y más de cincuenta mil muertas. Y es importante que tengamos en cuenta que son personas, no números. Pero lamentablemente se repite lo mismo que en Brasil, Trump no toma medidas urgentes y la gente se sigue contagiando y muriendo. El sistema sanitario estadounidense colapsa y Trump, intentando salvar su campaña electoral, le pide a sus seguidores que boicoteen las cuarentenas que aplican los gobernadores de los Estados. El país que desde Hiroshima y Nagasaki se dedicó a exportar guerra y hambre por todo el mundo, hoy debe importar ayuda sanitaria por parte de su oponente económico, China. Pero vos te preguntarás: ¿China? ¿No era en China donde se originó el virus? ¿Puede la República Popular China ayudar a otros países y tambíen atender su situación? Ahí está la gran diferencia, con planificación y organización, al contrario de los Estados Unidos, en China se decidió hacer un freno y poner como prioridad la vida de sus habitantes. Hoy en día, China va al frente de un movimiento solidario internacionalista, que junto a Cuba los tiene a ambos exportando médicos, medicamentos, insumos. En resumen, exportando solidaridad.
Volviendo atrás, Trump sigue con lo mismo. Culpa a la OMS de la crisis en su país, organiza campañas mediáticas contra China, intensifica los bloqueos a Cuba y Venezuela. Este mismo año ordenó el bombardeo a Irán e Irak. Parece que no se entendió lo que el Comandante de la Revolución Cubana, Fidel Castro, decía ante la ONU hace ya 41 años: “las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes pero no podrán matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia. No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos….”.
Estuvimos cerca
Durante 4 años en nuestro país el amigo y títere de Trump, Mauricio Macri, se dedicó a destruir el Estado, desfinanciar la educación pública y la salud, al igual que hoy lo hace Bolsonaro en Brasil. Hasta el 10 de diciembre de 2019, solo 3 meses antes de que se declare la pandemia, nuestro país no tenía Ministerio de Salud (tampoco tenía ni secretario/a de salud, pero eso es otro tema), producto de las políticas neoliberales. La inflación había sido la más alta en décadas, la pobreza aumentó y se dejó al país con el endeudamiento más grande de la historia. Todo esto muestra objetivamente la capacidad del gobierno encabezado por Alberto Fernández y Cristina Kirchner, con su equipo de funcionarios. Sin la tarjeta AlimentAR, que le dio acceso a productos básicos alimenticios a decenas de miles de familias, sin el freno de la suba de impuestos, sin en el freno de la suba de los precios de los medicamentos y sin un gobierno capaz de renegociar con los tenedores de deuda argentina y no venderse a sus intereses, hoy la crisis económica y social sería mucho peor de lo que es. El gobierno dispuso innegablemente las medidas necesarias para desacelerar lo más posible los contagios de coronavirus y para que la pandemia genere el menor impacto posible. Pero falta mucho. En todo el mundo se comienza a hablar de la distribución de la riqueza, que el 1% más rico tiene lo mismo que el 99% restante, etc. Hoy en nuestro país el gobierno comienza a plantear la creación de la impuesto a la grandes fortunas. Esperemos se convierta en ley que quienes se enriquecieron a costa del hambre del pueblo durante 4 años (Caputo, Galperin, Macri, Roca, Coto, etc) pongan su parte para que quienes no tengan que comer, puedan hacerlo.
Este viernes 1ro de mayo se celebra el Día Internacional del Trabajador. Gracias a la lucha del pueblo argentino, solo queda en la imaginación de cada unx de nosotrxs un día del trabajador en este mismo contexto pero con un gobierno que solo defienda los intereses de los ricos. Igualmente, nada es color de rosas, los problemas siguen, los mismos de siempre siguen.
Los mismos de siempre
Hoy, quienes fueron cómplices de los cuatro años de macrismo siguen actuando de manera inhumana en épocas de crisis. El intendente de Vicente López, Jorge Macri, recién comenzada la crisis por la pandemia, permitió rescindir el contrato de 35 empleados; gracias a los esfuerzos lxs trabajadorxs pudieron permanecer en sus puestos. Hoy comienza a ser denunciando por desviar el 25% del dinero que le otorga el gobierno de la Provincia de Buenos Aires para abastecer el Servicio Alimentario Escolar en supuestos "gastos logísticos". Siendo uno de los municipios más ricos, no invierte un solo peso más para la alimentación de lxs pibes. Mientras, con la complicidad de los medios, se llenan la boca de qué están haciendo todo al servicio del pueblo. Los empresarios que comenzaron a dejar trabajadorxs en la calle tuvieron que frenar la decisión gracias al decreto del gobierno que establece como inhumano dejar a alguien sin empleo en esta época. Pero siguen con lo mismo, boicoteando la cuarentena, despidiendo trabajadorxs, diciendo que no les alcanza la guita. ¡Pero che! Déjense de joder. Hipócritas, miserables, eso es lo que son. Son además los mismos de siempre: los que en cada oportunidad que tuvieron lucraron a costa del hambre del pueblo, en la dictadura, en los noventa, y en los cuatro años de macrismo.
Nuestro rol
Cómo jóvenes y estudiantes hoy tenemos un rol fundamental. Podremos quejarnos de un montón de cosas: estamos encerrados, nos mandan mucha tarea, extrañamos salir, etc. Cada uno conocerá su situación y está perfecto, tenemos todo el derecho a quejarnos por nuestra salud mental. Pero por un rato, quizá unos minutos al día, dejemos de mirarnos y miremos más allá, no tan lejos de nosotrxs: a lxs que no tienen para comer, a lxs que siguen saliendo a pedir una moneda, a lxs pibxs que de por sí ya no estudian y tienen que seguir saliendo trabajar, a lxs que no tienen un techo, se viene el invierno y no tienen una frazada o una estufa. Miremos y admiremos a lxs médicxs que se están sacrificando por la salud de la población, a lxs enfermerxs, a lxs pilotxs de Aerolíneas Argentinas que participando de un gesto de internacionalismo por parte de la República Popular China, dieron la vuelta al mundo para buscar insumos médicos y material necesario, a lxs trabajadorxs alimenticios, a lxs repartidores. Y seamos solidarios. Hablemos de todo, quejémonos de lo que nos tengamos que quejar, apoyemos las campañas de donaciones, defendamos lo que tengamos que defender, cumplamos la cuarentena. Y ojalá, que como jóvenes, siendo solidarixs en esta época, seamos artífices de un futuro más justo, igualitario, solidario, un futuro indispensable para nuestra supervivencia como humanxs.



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