Todos moriremos
- 27 abr 2020
- 2 Min. de lectura
Por Marcos Sacca

Vayan todos a sus refugios y sálvese quien pueda, el fin ha llegado. Cualquiera puede pensar esto en esta situación anormal luego de un rato de ver las noticias y escuchar sobre la catástrofe inminente de la que hablan los medios pero, ¿Es todo tan así? La respuesta es que sí y que no. Sí, estamos ante una de las situaciones más complicadas de la historia contemporánea con nuestro modo de vida desafiado y con el temor de salir a la calle cada día, sin embargo, somos nosotros muy afortunados de vivir en Argentina, no porque tengamos un gobierno de eruditos, eso está claro, sino simplemente de gente pensante.
Luego de ver que los países europeos ponían la mano en el fuego y se quemaban, el gobierno argentino hizo lo mismo que el hombre de las cavernas, descubrió que no se juega con fuego. Fácil, ¿no? Bueno, no tanto. Brasil, con una fecha de aparición del virus muy parecida a la nuestra no tomó medidas y hoy se encuentra en una situación mucho peor y gracias a la obstinación de su presidente, ya su mano está calcinada, pero Jair Bolsonaro se esfuerza por asegurar que el fuego no quema y en todo Brasil, pero sobre todo en las favelas, su pueblo sigue muriendo.
Pero entonces, ¿estamos salvados? No para nada, solo estamos haciendo lo mejor que podemos, desde una cuarentena bien planeada hasta el momento, y un apoyo estatal muy fuerte en la economía que permite que la catástrofe no sea mucho más grande de la que hubiera sido sin este problema. No me atrevo a decir que estamos en buenas manos porque no lo sé, pero les aseguro que son las únicas que tenemos y que ya sabemos cómo no quemarnos.



Comentarios